Cientos de feligreses católicos acuden a la Basílica Catedral Nuestra Señora de La Altagracia, en Higüey, para cumplir promesas realizadas a la Virgen, en agradecimiento por peticiones que aseguran les fueron concedidas.

Desde tempranas horas de la mañana, devotos provenientes de distintas provincias del país llegaron al templo, muchos de ellos tras largas caminatas, algunos descalzos o vestidos de blanco, como muestra de fe y sacrificio. Otros portaban velas, flores e imágenes religiosas que depositaron ante la patrona espiritual del pueblo dominicano.
Los fieles expresaron que las promesas cumplidas están relacionadas con favores recibidos en temas de salud, bienestar familiar, empleo y protección, reafirmando la profunda devoción que caracteriza esta celebración religiosa.
Mary Paniagua, una católica que acudía a pie de San Rafael de Yuma hacia la Basílica de Higüey, sostuvo que realizaba este ritual en forma de agradecimiento por todo lo que ha hecho la virgen por ella y su familia. “No lo vemos como un sacrificio, sino como un acto de fe. Ella nos permite llegar aquí”, resaltó.
Lilian Mota, otra feligresa de San Rafael de Yuma, expreso que lleva tres años realizando la peregrinación en cumplimento de la promesa que le hizo a la Virgen por ella interceder en una situación que tuvo con la corte de los Estados Unidos y de salvar a un sobrino que tenía cáncer en la garganta.
Josefina Jiménez narró que viene de Santo Domingo descalza todos los años en cumplimiento de la promesa que le hizo a la virgen de salvar de la muerte a su padre.
María Ivelisse Aybar, por su arte, dijo que tiene muchos años acudiendo a la basílica desde Santo Domingo para agradecerle a la virgen por interceder en su salud y en todo lo que le pide.
Santa Arias, quien acudió desde Azua, sostuvo que la Virgen de la Altagracia es la madre piadosa, la que uno llama cuando uno está enfermo o tienes problema. “Esa es mi madre, mi pai, que no tengo, esa es la mía, esa es poderosa”, expresó.