Los Charros de Jalisco conquistaron su primer campeonato en la historia de la Serie del Caribe al derrotar 12-11 a los Tomateros de Culiacán en un electrizante partido decidido en la décima entrada por un wild pitch de Guadalupe Chávez, que permitió la carrera definitiva.

El duelo, disputado en el Estadio Panamericano de Zapopan, tuvo tintes históricos por su dramatismo. Tomateros protagonizó una remontada memorable tras estar abajo 9-1, logrando igualar el marcador a 10 carreras antes de forzar los extra innings.
El título representa una reivindicación para los Charros, que habían perdido la final anterior ante República Dominicana y que ahora logran coronarse ante su afición.
Sin embargo, los Tomateros reaccionaron con un rally de seis carreras en el quinto inning, liderados por Allen Córdoba, y posteriormente empataron gracias a un jonrón de Víctor Mendoza en el noveno episodio.
El encuentro se definió bajo la regla del corredor automático en extra innings. Tras tomar ventaja los Tomateros, Charros respondió con dos anotaciones producto de lanzamientos descontrolados, incluyendo el decisivo wild pitch.
El campeonato convierte a Charros en el sexto equipo campeón en su propia ciudad dentro de la historia del torneo. Además, Benjamín Gil logró su primera corona como dirigente en seis participaciones.
También se registró un hecho simbólico: Benjamín Gil y su hijo Mateo Gil se convirtieron en la segunda dupla padre-hijo campeona en la Serie del Caribe, tras el precedente de Felipe y Moisés Alou en 1990.
El triunfo mexicano confirma el crecimiento competitivo del béisbol del país y añade un capítulo