fjpg

Por: Dra. Guillermina Altagracia MarizànSantana, Directora de la Comisión de Género del Consejo Regional de Desarrollo,Inc. (CRD), Juez y Doctora en Derecho.

Dentro del cambio mentalidad y óptica que imponennuestros tiempos, para el país lograr mayores grados de desarrollo y de paz, lavisión estratégica del Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), nos traza a lasdominicanas y dominicanos como meta fundamental, redefinir nuestros roles y tareassociales para fortalecer las familias, por ser ellas los principalesinstrumentos que poseemos, para forjar los valores y la sanidad social queurgimos, a fin de proveernos de la solidez y sustentabilidad que urgennuestra  sociedad y el  Estado Dominicano.

Al respecto, llama asumiren su mayor plenitud en nuestros hogares, como parte vital del referidocometido, que constituye un principio capital que los valores se viven en casa,además, que los mismos se transmiten a los demás como una forma natural devida, esto es, dando ejemplo, haciéndose por tanto de primordial importancia laacción de los padres, a fin de que los niños y los jóvenes, reciban verdaderaslecciones de como practicarlos en su mayor expresión y dimensión.

Asimismo, invita a reflexionaren el sentido, de que si bien es cierto que corresponde a los padres laresponsabilidad de formar y educar a los hijos, estos últimos no quedan exentosde las tareas que deben asumir en pro de una sociedad mejor, sobre todo,  por depender sus éxitos de valores que se aprenden en casa y se perfeccionana lo largo de la vida, según la experiencia y la intención personal de mejorar.

Por tanto,  llama a comprender, que el valor de lasfamilias se reconoce y valora cuando cada uno de sus miembros asume conresponsabilidad y conciencia el papel que les toca desempeñar dentro de ellas,procurando no sólo el bienestar y felicidad propia, sino también delconglomerado social del que forman parte.

En el encauzamientocorrecto de estos objetivos, asume como de relevante importancia, procurarerradicar dentro de los núcleos familiares,  las gravísimas repercusiones que genera lapráctica enfermiza del egoísmo, propulsando dotar a quienes las integran, de unavocación de bien y amor por el prójimo que les reivindiquen y dignifiquen, y ala vez, que les permitan cumplir los cometidos sociales, que de ellos  reclaman sus comunidades y el país,  para enfrentar eficazmente los males que les estancan.

Para el éxito detales fines, entiende que las familias deben soportarse en la insustituible presenciafísica, mental y espiritual de las personas en el hogar, con plena disponibilidadal diálogo y a la convivencia, teniendo por enlace un esfuerzo consolidado destinadoa cultivar los valores en la persona misma, para que por su  intermediación se transmitan y enseñen a lasgeneraciones presentes y futuras.

Como soporte a loantes señalado, visualiza hacer parte permanente de nuestro diario vivir y dela convivencia social, los resultados positivos que muchas familias hanencontrado en la religión, por medio de la práctica de la piedad y del amorhacia los demás, como guía para elevar su calidad de vida, viviendo los valoreshumanos de cara a Dios y en servicio de los semejantes, teniendo en la fe unsoporte firme para formar, cuidar y proteger a todos los componentes de la sociedad a las que pertenecen.

Para el ConsejoRegional de Desarrollo, Inc. (CRD), formar y llevar a las familias por una rutade superación  y crecimiento constante,no  resulta hoy en día una tarea fácil,dadas las exigencias de la vida actual, pero eso no lo hace imposible, portanto, entiende necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones yaprender a vivir con ellas, para una saludable supervivencia de los hogares yla sociedad, y sobre todo, para obtener los niveles de paz, justicia social ydesarrollo que necesita República Dominicana.

La autora es:

Dra. Guillermina Altagracia MarizànSantana, Directora de la Comisión de Género del Consejo Regional de Desarrollo,Inc.(CRD), Juez y Doctora.Tel.809-244-5496.-Email:crdnordeste@yahoo.es.-SanFrancisco de Macorís. RD.