UN ARTICULO

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                                           Por ADALBERTO DOMINGUEZ

No ha pasado ni un mes de que los dominicanos y otros hispanos disfrutáramos de un “baño de cultura” con la celebración del Desfile Dominicano de Nueva York (Dominican Day Parade) a lo largo de la Avenida de las Américas en Manhattan, cuando ya sus organizadores tomaron la iniciativa para los preparativos del desfile que habrá de realizarse en agosto de 2016, con tal de que cada año sea más esplendoroso.

El pleno esplendor, la gran lucidez, el desbordante entusiasmo y la mezcla de ritmos regionales de una misma cultura con que se desarrolló el evento anual más concurrido por dominicanos en la ciudad conocida como la “babel de hierro”, nos sustrajo a los meses cuando el proyecto emprendido por una pléyade de dominicanos amantes y propulsores de la cultura de su país en el exterior, daba sus pininos.

Es que las intenciones de los fundadores del Desfile Dominicano de Nueva York no eran más que preservar y proyectar las tradiciones culturales de la República Dominicana, con un elevado nivel de civismo, y que lamentablemente se fueron desvaneciendo hasta que fueron retomadas por la Junta Directiva integrada por personas que se han ganado el respeto y el reconocimiento de la comunidad y conocedoras realmente de las fases e intríngulis de la cultura dominicana desde el descubrimiento y colonización de la Isla de la Hispaniola (La Española) hasta la actualidad.

Es preciso reconocer el orden, el respeto a la Constitución y las leyes adjetivas que rigen  en los Estados Unidos así como a legislaciones municipales y estatales que primaron en los miles de dominicanos que se dieron cita en el desfile efectuado el pasado 9 de agosto, en la víspera de la conmemoración del 152 aniversario de la Restauración de la República Dominicana el 16 del mismo mes.

También resaltar la participación de coloridas carrozas de instituciones de distintas áreas, entre ellas la del Consulado General de la República Dominicana, en la cual iban el cónsul general arquitecto Eduardo Selman –Padrino Internacional- y el afamado artista dominicano Eddy Herrera; personalidades como el exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown, Pedro Martínez, Johnny Ventura, Kinito Méndez, Celinés Toribio, Merijoel Duran, Cristina Schwarz, Ysolda Peguero, el juez Rolando T. Acosta, y el fiscal general del estado de Nueva York, Eric Schneiderman.

Ellos son un complemento de las atracciones culturales de los lechones de Santiago, Montecristi, Baní, La Vega y Bonao y de las agrupaciones folclóricas, deportivas, comunitarias y sociales que marcaron la diversidad del desfile que esta vez estuvo más fortalecido y organizado como nunca antes.

El hecho de que por primera  vez un Presidente de los Estados Unidos, en este caso Barack Obama, enviara un mensaje a la comunidad dominicana de felicitación y de reconocimiento por sus contribuciones con esta nación, en el marco de la celebración del desfile, y que fue leído por el embajador en República Dominicana, James Brewster, marca un hito en la historia de este tradicional evento.

Además de felicitarla, le damos un voto de confianza nuevamente, ahora para los preparativos del Desfile Dominicano de Nueva York que habrá de realizarse el año próximo, a su digna Junta Directiva conformada por Ángela Fernández (Presidenta), Luis Tejada (Primer vicepresidente), María Lizardo (Segunda vicepresidenta), Benny Lorenzo (Secretario), Ruddy Fuertes (Tesorero), María Khury (Directora de desarrollo), Leonardo Iván Domínguez (Director de arte y cultura), Dr. Bienvenido Fajardo (Auditor), y los miembros Ramona Hernández, Henry Garrido, Dr. Silvio Torres Saillant y Estela Vázquez.

¡Nos felicitamos todos los dominicanos por haber puesto en alto una vez más la dominicanidad en el exterior!.