POR AP

SAN FERNANDO, México — El flujo de haitianos hacia el norte de México continúa en pequeños grupos y generalmente en autobuses de pasajeros, aunque las autoridades mexicanas les están bloqueando el paso y ya han anunciado que comenzarán a devolverlos a su país en los próximos días.

El punto de mayor preocupación es un campamento establecido junto al río Bravo entre la localidad mexicana de Ciudad Acuña, Coahuila, y la estadounidense Del Rio, Texas, donde hay miles de migrantes —el viernes llegaron a sumar más de 13.000—, la mayoría de ellos haitianos, el cual ha generado preocupación entre las autoridades de ambos países, que van a repatriarlos vía aérea a Haití. Estados Unidos ya comenzó a hacerlo.

Pero muchos siguen avanzando hacia el norte por distintos puntos de México tras salir de su país en el Caribe, cuyos problemas siguen acumulándose. Los más recientes son la inestabilidad política generada por el asesinato del presidente Jovenel Moïse y un terremoto.

 

Los 70 hombres, mujeres y niños haitianos que están varados viajaban originalmente entre 500 personas a las que autoridades federales obligaron a descender de un autobús de pasajeros el viernes en la madrugada y dejaron en medio de la nada a 200 kilómetros (124 millas) de la frontera.

Según indicó el gobierno del estado en un comunicado, “autoridades militares les notificaron que no podían continuar su tránsito a bordo de autobuses de pasajeros”, y por eso los migrantes empezaron a caminar por la carretera en una región de intensa actividad del crimen organizado hasta que llegaron a San Fernando.