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Por Ramón Mercedes
Nueva York.- Gregory Cucchiara, de 40 años, acusado de asesinar a sus padres en Queens, fue sentenciado a 50 años de cárcel, equivalentes a 18,250 días de prisión, a cadena perpetua.
Cucchiana, quien vivía con sus padres y era un adicto a las drogas, asesinó a su madre Giusepina Cucchiara, de 66 años,  en mayo de 2011, golpeándola en la cabeza y luego ahogándola sumergiéndole la cabeza en la bañera llena de agua. Lo mismo hizo con su padre, Carmelo Cucchiara, de 75 años, en agosto del 2012, a quien golpeó y luego asfixió presionándole la cara con una almohada por varios minutos.
Durante los interrogatorios, confesó que la muerte de su madre había sido accidental, y la de su padre, quien se mudó de la residencia y un año más tarde también fue asesinado, alegó que dos desconocidos lo habían matado. La policía determinó que el joven drogadicto asesinó a sus padres por dinero, y para descubrir los crímenes hubo que recurrir a pruebas de ADN, cuyos resultados lo conectaron con ambos crímenes.
El asesino despachó cuatro abogados que le representarían ante el juez y se hizo representar él mismo, testificando ante el magistrado que sus padres están muertos como un enlace a los poderes de «polvo goofer», una droga.
El juez, Kenneth C. Holder, del Tribunal Supremo de Queens, antes de dictar sentencia expresó «estoy convencido de que usted es una la “semilla del demonio”, claramente nacido en la familia equivocada, en el que reside un mal que ha existido durante años, es un mal que lo ha llevado a cometer un crimen inimaginable».
Holder añadió: «Para mí, una vez más, esta es la segunda vez, que me encuentro en un punto donde estoy limitado en las opciones de sentencia, me encantaría prohibirle el contacto físico con cualquier persona, para evitar la posibilidad de nuevos actos de parte suya”. Al momento de dictar la sentencia el criminal lucía sonriente.