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El Ministro de Relaciones Exteriores de Haití, Lener Renaud, reiteró este domingo que su gobierno no aceptará haitianos nacidos en República Dominicana, a pesar de reconocer la soberanía de este país por aplicar sus leyes migratorias.

“No podemos estar en contra de eso (política migratoria), pero nosotros, Haití, reconocemos que es un deber ayudar a compatriotas que tienen dificultad en la República Dominicana, sin recibir a los que las autoridades dominicanas “quieran expulsar”.

Subrayó que Haití está haciendo un gran esfuerzo para documentar a esas personas, pero señaló que hay algo que se le escapó a República Dominicana: “Que ellos tampoco tenían un programa de control de inmigración en su país, para decir esto es lo que vamos a hacer ahora”.

Rechazó, al mismo tiempo que el gobierno de Michel Martelly haya despedido al embajador Daniel Supplice por sus críticas a las deficiencias en el programa de documentación de los nacionales, con miras a su regularización.

“Daniel Supplice tiene derecho a opinar y que yo sepa, no fue el hecho de haber criticado el plan de migración en general, que haya sido retirado por eso”, aseguró.Al ser entrevistado en el programa “Conclusiones”, que conduce Rodolfo del Rincón, por CNN en español.

Manifestó que se trata de un ejercicio muy difícil, debido a lo complejo del problema migratorio entre República Dominicana y Haití.

Expuso que esa complejidad se expresa en que existen más de 350 kilómetros de frontera entre los dos países, que son vigilados, divididos en cuatro departamentos, por cuatro puertos de entrada, pero más aún, según esas mismas precisiones, controladas a nivel de la aduana, pero a lo largo de la misma se trata de una frontera porosa.

“Entonces no es que el haitiano necesite ir a la República Dominicana. Sobre los 81. de pasajes clandestinos, que tenemos en la frontera, donde las personas no necesitan pasaportes, una cédula de identidad para ingresar, reconocemos que tenemos cierto problema en el proceso de proporcionarle al haitiano una identidad”, dijo.

Destacó que el problema de la migración entre República Dominicana y Haití, se remonta a la primera mitad del siglo 20, cuando se produjo el acuerdo bilateral, con el cual las personas aceptaban ir a trabajar a las zafras de los centrales azucareros.