MI OPINION CLARA Y PRECISA

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POR EL LICENCIADO DOMINGO MATIAS

Este gobierno que termina el próximo 16 de agosto, lo vamos a recordar como el que le abrió las puertas a la pandemia del coronavirus, nos ha mentido nos han engañado de manera vil, desde el inicio de la pandemia, de manera que sólo nos queda desearle con el título del merengue aquel, mi compadre váyase en paz.

Para quien suscribe la burla del gobierno se manifestó desde que nos puso el extranjero aquel a saludarnos y agitando sus manos desde el balcón cubierto por una vidriera se mofaba de nosotros junto a quienes les recomendaron tal desfachatez.

Al mismo tiempo descubren una señora con la contagiosa enfermedad, pero lamentablemente la ridiculez extrema y la torpeza mostrada por las autoridades nos dejó boquiabiertos, a quien se le ocurre que, en medio de una pandemia humana como la del coronavirus y que ya en países como China, España, Italia, Estados Unidos y otras partes del mundo ya había hecho estragos y que la recomendación de la organización mundial de la Salud advertía desde el principio en su protocolo establecido para la salud que, hay que aislar a los contagiados para que la enfermedad no se propague, ¡que decepción más grande para todo el país, la señora fue enviada a su casa libremente y deliberadamente para que pura y simplemente se propagara el contagio.

Que desgracia, que horror y cuanto odio en contra de un pueblo humilde, decente y trabajador.

Pero aún así como le cuento ahí no termina éste descaro, esta angustia, esta incertidumbre, esta desesperación con tantas muertes y separación de familia, causada por la pandemia fruto y consecuencia de la mala gestión del Ministerio de Salud pública. En uno de sus fatales anunció diario dirigido al país para anunciar sólo muertes y contagiados, sin ninguna medida preventiva para proteger la población, se atrevió a decir al inicio de la pandemia que no era necesario el uso de mascarilla si usted, no estaba contagiado por coronavirus, pregunté de inmediato ¿como podrá saber y diferencial el flamante ministro, quien está sano y quien contagiado para atreverse a hacer esa inhumana y desgraciada recomendación.