John Locke: liberal y empirista

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CULTURA VIVA

 

Por Lincoln López

El mundo del pensamiento occidental conmemora durante el mes de agosto un aniversario más del nacimiento del pensador inglés John Locke (1632-1704), considerado uno de los padres del empirismo y del liberalismo; es una de las figuras fundamentales de la Filosofía Moderna que está enmarcada históricamente entre 1453 con la Toma de Constantinopla por los Turcos y la Revolución Francesa de 1789. Durante esa época surgieron los humanistas y los movimientos renacentistas en contraposición al pensamiento establecido precedentemente durante la Edad Media conocida como la Filosofía Escolástica.

La Filosofía Moderna tiene como punto de partida a la corriente  Racionalista iniciada por René Descartes sosteniendo que todo conocimiento humano proviene de la razón. Descartes lo expresó de esta manera: “Y dándome cuenta de que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y segura que todas las más extravagancias suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalear juzgué que podía admitirla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que yo indagaba”.

A esos argumentos se opusieron los empiristas ingleses, entre ellos John Locke, quienes sustentaron lo contrario, es decir, “solo la experiencia sensible es el origen exclusivo de todo conocimiento. El alma carece de ideas innatas y todo conocimiento se origina únicamente en los datos de los sentidos” (J. L. Álvarez. El pensamiento filosófico occidental). Resulta interesante señalar que John Locke es el primer filósofo que inicia la reflexión crítica y el análisis sicológico del conocimiento, que son los fundamentos del empirismo inglés. Reduce todo el problema metafísico al problema del conocimiento.

Locke denominó a los conocimientos con el nombre de ideas. “Y clasifica las ideas en dos grupos: ideas particulares e ideas generales. Las ideas particulares son originarias. Las ideas generales son derivadas de las ideas particulares.  Las ideas originales de las cosas las obtenemos inmediatamente por la sensación; y las ideas referentes a los actos o estados de nuestra alma por la reflexión. Es decir, para Locke sensación y reflexión son las dos fuentes únicas de toda experiencia”.

Ensayo sobre el entendimiento humano (1690), es una de las obras clásicas de la filosofía y en ella hace una crítica al racionalismo y el supuesto de las ideas innatas de Descartes porque ellas no son innatas sino adquiridas. Como uno de los padres del liberalismo,  moderno, Locke,  afirma que el sujeto de la soberanía nacional es el pueblo y el poder del Estado emana de la libre convención recíproca. También describió una separación de poderes entre el poder legislativo y el ejecutivo, algo que más adelante ampliaría Montesquieu. “Probablemente la mayor influencia que ejercicio el pensador inglés fue sobre la Constitución Norteamericana y la Declaración de los Derechos del Hombre”. Por sus críticas al absolutismo fue declarado el enemigo público número uno de la Inglaterra de su tiempo pero sus argumentos críticos prevalecieron cinco años después, cuando se asentó en Inglaterra la primera monarquía parlamentaria del mundo.

Para concluir, les dejo a los amables  lectores de Cultura viva con una de sus reflexiones:

El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar todo lo aprendible como en producir en el alumno amor y estima por el conocimiento”.