Stefan Zweig y José Fouché

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CULTURA VIVA

 

 Por Lincoln López

  En el estudio de personas de renombre de la política mundial o en el estudio de personalidades de la literatura habrá que consultar la obra de Stefan Zweig, particularmente la titulada Fouché, porque tratándose de biografías ella es una de las mejores que haya escrito autor alguno.

Stefan Zweig (1881) fue un popular escritor austríaco de novelas, relatos, teatro y biografías. Entre estas últimas se encuentra la de Fouché considerada una joya de la literatura hasta el punto en que “nadie la ha enriquecido ni antes ni después de Zweig”.

José Fouché (1759) hijo de familia de marineros y mercaderes no presentaba en sus orígenes nada especial ni físico ni intelectualmente que hiciera pensar que al correr de los años desempeñaría una serie de cargos que dirigirían los hilos de la historia.

Stefan Zweig, en cambio, fue hijo de una acomodada familia judía que estudió en la Universidad de Viena en la que obtuvo el título de Doctor en Filosofía y con el tiempo desarrolló “un estilo literario muy particular, que aunaba una cuidadosa construcción psicológica con una brillante narrativa técnica.

Aquel, el político, es considerado el genio tenebroso sobrevivió con maestría a las más duras épocas, enfrentando y venciendo a figuras como Robespierre y Napoleón en el difícil escenario de la Francia de finales del siglo XVIII, y su apellido es sinónimo de mentira y de manipulación política a lo largo de la Revolución Francesa, la caída de Luis XV, pasando por el ascenso y caída del “radicalismo” de  Robespierre y el ascenso y la caída de la “república” de Bonaparte. Es considerado uno de los hombres más poderosos de la época.

Este, el escritor, fue un artista viajero, influenciado por Romain Rolland un abanderado de la no violencia, fue un intelectual comprometido “se enfrentó con vehemencia contra las doctrinas nacionalistas y el espíritu revanchista de la época”.

El duque de Otranto, en la política sólo quiere mantenerse en el poder, no importa quien caiga. Para él “no existe un mejor partido al cual aferrarse y defender más abiertamente que el de la mayoría”. Es decir, no se compromete permanentemente, siendo esta una característica la que le acompañará toda su vida. “Simplemente se encuentra en la escena, esperando en la oscuridad. En la seguridad del no protagonismo.   Ni siquiera con Dios se compromete José Fouché a ser fiel para siempre”, dice Zweig.

El autor afirma que la naturaleza de Fouché es que él se conocía a sí mismo. Sabía que no era la figura protagónica por excelencia, sabía que no tenía brillo de líder sino más bien “la sombra del conspirador, del traidor perfecto y del individuo, cuyo único bienestar que importa es el suyo

Los libros de Zweig fueron prohibidos en Alemania por el régimen nazi. En 1934 inició sus viajes por América y alrededor de 1938 visitó la República Dominicana en donde dictó una conferencia, llevada posteriormente a Argentina y Paraguay.

La verdadera fuerza de Fouché residía en su sangre fría. “Los nervios no le dominaban, los sentidos no le seducían. Deja jugar sus fuerzas y acecha despierto las faltas los demás”.

Para el crítico literario puertorriqueño, Prof. Félix Fojo, considera a Zweig como un hombre de extraordinaria cultura  y un escritor de cualidades literarias excepcionales, porque sus libros estudian más el alma humana que hechos pasajeros y circunstanciales y quizás ese sea el secreto por los que sus libros no pasan de moda.