Roberto Clemente, una estrella que se apagó un día como hoy

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POR BIENVENIDO ROJAS

SANTO DOMINGO. “El Cometa de Carolina” se apagó en viaje hacia Nicaragua.

El Diario “La Prensa” de Nicaragua, en su portada del 2 de enero de 1973 trajo este título: “Muere Roberto Clemente al caer avión… Llevaba ayuda para víctimas de Managua”.

El 31 de diciembre, hace 45 años, murió el “Cometa de Carolina”: el pelotero, el defensor de los latinos, el héroe, el caballero, el ejemplo, el número 21, el amigo, que volaba a Nicaragua a llevar ayuda para los afectados por un terremoto que mató a 10 mil personas, y dejó a 400 mil en la indigencia.

Puerto Rico recuerda hoy cómo hace 45 años perdió a uno de sus luminarias más queridas, tanto en el deporte como por su servicio al ser humano: el pelotero Roberto Clemente.

La noticia fue una espada que se clavó en el corazón de millones de seguidores del deporte, un golpe demoledor que hoy día todavía duele.

A Clemente se le llegó a llamar el ‘Pelé del béisbol’. En Venezuela, el periódico deportivo Meridiano dijo que “Clemente nació en Puerto Rico, pero era propiedad de América”, y el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, en el Washington Post dijo que “fue un hombre muy bondadoso, y uno de los más grandes peloteros de nuestro tiempo”.

Al morir Clemente, Major League Baseball, para honrar su memoria sentó un precedente para llevarlo al Salón de la Fama de Cooperstown, violentando la reglamentación de cinco años para ser incluido en la boleta.

Los miembros de la Asociación de Escritores de Baseball de América recibieron una boleta especial con un solo candidato: Roberto Clemente.

El 20 de marzo de 1973, con una votación de 94 por ciento, se convirtió en el miembro número 134 de Cooperstown, y en el primer latino en lograr ese honor.

En la obra “Baseball Hall of Fame Cooperstown”, el periodista Howell Reindenbaugh critica el método de elección, por violentarse los reglamentos, aunque reconoce la grandeza del toletero puertorriqueño.

Roberto Clemente fue el jugador número 27 en llegar a los 3,000 hits, y completó la gesta el 30 de septiembre de 1972 en el antiguo Three River Stadium en Pittsburgh, un doble ante los lanzamientos de Jon Matlack. Clemente es único, y siempre lo recordaremos.