Danilo Medina y comitiva peledeísta se reunieron con ejecutivo de Petrobras en 2005

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SANTO DOMINGO. Las investigaciones en Brasil a uno de los ejecutivos de Petróleo Brasileiro (Petrobras), eslabón en la cadena de corrupción político-empresarial que sigue el conocido caso Lava Jato, retrotraen a la visita que en 2005 realizó el presidente Danilo Medina a esa empresa, acompañado de otros políticos dominicanos.

Un documento de registro de las visitas que recibió en su oficina Nestor Cuñat Cerveró, director del Área Internacional del Petrobras, entre 2003 y 2008, revela que Medina, junto a Arístides Fernández Zucco, Franklin Rodríguez, Víctor Díaz, Juan de los Santos (fallecido) y otra persona identificada como Bárbara, visitaron a Cerveró el 2 de marzo de 2005, a las 15:38.

Para la fecha, Medina se desempeñaba como secretario (ministro) de la Presidencia del gobierno del expresidente Leonel Fernández; Díaz era el director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa); Fernández Zucco era presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) y De los Santos era diputado.

La visita de la comitiva dominicana coincidió en día, y con una diferencia de 50 minutos, con otra que realizó Fernando Soares (a las 14:28), uno de los condenados por el caso Lava Jato, y de quien las autoridades brasileñas destacan su buena relación con Cerveró, y en algunos medios de prensa se le define como un reconocido lobista.

Del viaje a Brasil se hizo eco la agencia de noticias EFE, que destacó un encuentro en Brasilia en el que los representantes del Gobierno analizaron con autoridades brasileñas “formas para agilizar la liberalización y la ampliación de líneas de crédito oficiales del país suramericano para impulsar proyectos de infraestructura en la nación caribeña”.

“Hoy resolvimos una serie de inconvenientes que tenían un poco detenidos a algunos de esos proyectos. Esperamos en los próximos días lograr la liberalización de las financiaciones”, declaró a EFE Medina, quien calificó de fructíferas las reuniones.

POR MARIELA MEJIA Y TANIA MOLINA