ENTREGAN REMOZADA ALA NORTE DEL HOSPITAL CABRAL Y BAEZ

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Santiago. Los seis niveles del ala norte del hospital regional José María Cabral y Báez fueron entregados remozados a las autoridades del centro sanitario, que comienzan a laborar con mayor desahogo.

En el mes de diciembre durante una visita realizada por Nelson Rodríguez Monegro, director del Servicio Nacional de Salud, informó que al final del mes de enero de este año estarían listas varias áreas, tras la denuncia de un brote de tuberculosis.

Las labores de reconstrucción fueron iniciadas el 24 julio del 2014 con una inversión de dos mil 200 millones de pesos y para poder entregar la primera etapa se tardó dos años y seis meses. En el ala norte funcionan las áreas administrativas, salud mental, consultas externas, urología, gastroenterología y neurocirugía. A pesar de que funcionan con cierta normalidad, aún faltan detalles, como nombramiento del personal adecuado para salud mental. En el quinto nivel del ala norte, funciona el área de hematología.

“El área de salud mental, no tiene nada que envidiar a las más modernas de toda el área del Caribe”, expresó un médico encargado, quien no quiso identificarse. En el tercer nivel donde funciona ginecología, también faltan algunos detalles por terminar, aunque opera con cierta normalidad.

Pacientes que acuden a las dependencias entregadas, como el personal administrativo y médico del Cabral y Báez se han mostrado complacidos con los trabajos. Actualmente, la empresa contratista continúa trabajando en la construcción del nuevo edificio que permitirá contar en el primer nivel con áreas de emergencia, laboratorios, imagenología, farmacia, entre otras.

Mientras que en el tercer nivel se establecerán diez quirófanos, uno de ellos con espacio para enseñanza, también tendrá salas de pre y post operatorio, así como una unidad de cuidados intensivos. Mientras en el cuarto piso del nuevo edificio albergarán los departamentos de oftalmología y salud bucal, con dos quirófanos cada uno, lo que mejorará la calidd de los servicios.

POR MIGUEL PONCE