¿Qué le falta a la Revolución Educativa del presidente Medina? (Primera Parte)

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A pocos días para que el presidente Danilo Medina asuma su segundo mandato de forma consecutiva, y esta vez con el voto favorable de cerca del 62% de los votantes, creemos muy propicia la oportunidad para proponer que se comience a poner la vista sobre algunos aspectos que podrían ser muy importantes para que la Revolución Educativa, que él se ha propuesto, logre su meta de transformar definitivamente la educación en la República Dominicana y con ello la vida de millones de ciudadanos y ciudadanas.

Está claro que el presidente Danilo Medina, con una actitud que es digna de reconocimiento, ha puesto la educación como pilar principal de su ejecutoria de gobierno y esto puede evidenciarse en el 4% del PIB que ha destinado a este sector.

Ahora bien, no todo es color de rosas en educación y si no se pone atención a algunos aspectos, todo esto que se ha venido construyendo con mucho esfuerzo, tal vez podría quedar en la historia como el gran intento fallido de principio del siglo XXI en nuestro país.

Planteándolo de manera sencilla, nuestros estudiantes continúan con grandes deficiencias en cuanto a competencias de lectoescritura, matemáticas y ciencias. Pero lo peor de todo es que estamos buscando la “fiebre en la sábana”.

Estamos pretendiendo tener “maestros ideales” para poder comenzar a transformar a nuestros alumnos, y no nos damos cuenta de que es teniendo alumnos ideales cuando podremos crear maestros ideales.

“El Alumno es el eje central del proceso educativo” esta frase ya tiene cansados a quienes laboran en el sector educativo por su vana y recurrente repetición, igual que el “constructivismo” para acá o el “constructivismo” para allá.

Me explico: el constructivismo, que es la corriente pedagógica más aceptada en la educación moderna, plantea que al alumno hay que entregarle herramientas para que él mismo pueda construir sus propios procedimientos para resolver situaciones problemáticas, de forma que se modifiquen sus ideas y siga aprendiendo.

De forma más clara ¿Hay que graduarse en Harvard o en Yale para enseñar a un niño a leer y a escribir? ¿Se precisa ser un genio para inculcar el amor por la lectura a un niño o una niña? ¿Habría que buscar a Einstein para hacer que un infante aprenda operaciones básicas de aritmética?

Pues debo decirles que una de las razones fundamentales por las que una gran parte de los estudiantes dominicanos experimenta dificultades para aprender es porque su aprendizaje fue traumático en los primeros años de escolaridad, y llegan a los grados siguientes sin las competencias mínimas para poder construir sus conocimientos de manera efectiva. Frecuentemente nuestros estudiantes de bachillerato no pueden leer un simple texto en su propio idioma de manera fluida, ni realizar correctamente una suma de fracciones.

Si la zapata de un edificio se hizo de arena, no importa que se haga el resto de acero, el edificio terminará cayendo.

Concluyo esta primera entrega afirmando que aunque es importante tener maestros y maestras competentes, mucho más importante es vigilar la etapa temprana del desarrollo de nuestros estudiantes.