HASTA UN DÍA 

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Por Eugenio Taveras

El domingo 12 de junio Estados Unidos de Norteamérica, todavía Primera Potencia, ¿!pero a qué costo?!, amanece “consternado”, “sorprendido” porque otro desquiciado, otro enajenado mental, de los tantos con que cuentan a lo interno, a parte de los miles que tienen en otros territorios enviados por ellos mismos a masacrar los pueblos que les pueden dejar beneficios futuros, “en nombre de la Red Terrorista Internacional ISIS”, disparó en un centro nocturno frecuentado por la comunidad LGTB y todo aquél que le dé su regalada gana de asistir, incluyendo los indecisos, y segó la vida de 49 personas.
Este es uno más de los tantos de los que deberá sufrir EEUU y no tienen que buscar ninguna respuesta porque ellos más que nadie saben el motivo y que se preparen para recibir catástrofes humanas y materiales que darán grandes dolores de cabeza a ellos y a todos los esclavos que llegan en busca del anhelado “sueño americano”.

Quiero aclarar que aquí escribo lo que vengo vociferando de antaño y que no hay que ser adivino para saber desde ya que “quien a hierro mata que no espere escobazos”, ya que las guerras escenificadas por los metiches de la “Primera Potencia” han dejado y dejan miles de muertos y miles de locos en cada soldado que logra llegar con vida de la guerra o guerras que participan, con el agravante que se vuelven un peligro para sus familias, su propio país y alrededores.

Las siguientes interrogantes que planteo, a raíz de la masacre perpetrada en el Club Pulse, Orlando, Florida, exclusivo para LGTBI por un inadaptado de los tantos miles que propicia EEUU, surgen desde mi interior para saciar la curiosidad insaciable de quien no se traga todos los medicamentos que le indica un facultativo (aunque de seguro te estás preguntas, qué hace esa I formando la quinta letra de ese acrónimo, pues, ya lo expresé más arriba, su significado es indecisos, ya que esos lugares también son frecuentados por hombres y mujeres que, sin importar la edad, dudan a cuál bando pertenecen y, además, para saciar deseos internos no dados a conocer de manera oficial a la luz de los ojos y oídos del conglomerado).

¿Será la última matanza? No, faltan más; ¿había más personas armadas dentro del club y dispararon a ciegas?  No se ha tocado esa tecla ni se tocará, todo lo hizo el atacante: “muerto el perro se acabó la rabia” y las investigaciones no llegan muy lejos; ¿Cuando la policía llega y se enfrenta al homicida, disparó sólo a él y no fueron a parar balas a otros cuerpos?  Esa respuesta se perdió en la oscuridad; con la rapidez de lo sucedido, cualquier investigación queda trunca, como truncas fueron las del 11 de septiembre, donde al mundo le inculcaron un acto Terrorista externo, cuando hay documentales que aseguran fue una obra maestra llevado a cabo por el presidente de turno.

¿Por qué no se hizo lo imposible por atrapar con vida al “supuesto” “terrorista” y a través de él encontrar la cadena que lo secundaba?  Porque de estas atrocidades viven ellos y, merecidas o no en un país harto de perpetrar matanzas genocidas en muchas partes del hemisferio, no interesa llegar al fondo, la naturaleza misma de EEUU indica que seguirán sucediendo y que continuarán sacando provecho a su doble moral, hasta un día.