Frente médico del PRM advierte descalabro en hospitales no puede esperar

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Santo Domingo, .- El candidato presidencial Luis Abinader tiene en su programa de gobierno garantizar el acceso universal a los servicios de salud, convertir la atención primaria en una realidad, disminuir las tasas de mortalidad materna e infantil y aumentar los salarios de todo el personal de salud y la entrega oportuna de los presupuestos de todos los hospitales del país.

Esa programación para resolver de manera oportuna el descalabro del sistema sanitario,  “no puede seguir siendo la parte más dolorosa de la deuda social a la que los últimos gobiernos, especialmente el del presidente Danilo Medina, no han tenido voluntad política para dar respuestas a los múltiples problemas que presente hoy el sistema”.

Los planteamientos fueron hechos hoy en rueda de prensa por los directivos del Frente Médico del PRM Plutarco Arias, coordinador nacional; Ramón Acosta, director político; Amarilis Herrera, coordinadora del  Núcleo Médico; Mario Bournigal, Núcleo de Odontólogos; Yolanda Saturria, Núcleo de Enfermeras; Ivonne Imbert, Núcleo de Bioanálisis; y los doctores Manuel Tejeda, Eusebio Garrido y Alma Bobadilla, entre otros.

Adelantaron que, ganadas las próximas elecciones, el gobierno de Abinader corregirá la dispersión estructural  de los recursos humanos y económicos y tener más centros médicos equipados y suficiente personal médico, enfermeras, cuyo déficit alcanza las 5,000 a nivel nacional, bioanalistas y otro personal.

Informaron que el gobierno de Abinader dedicará invertirá de manera gradual del un 5% mayor inversión en la prevención de enfermedades transmisibles u de las crónicas no transmisibles, a las que no se dedican políticas de salud cuyo impacto pueda ser medida

Enunciaron que para la población pobre la deuda social acumulada se traduce en 56 hospitales intervenidos, de los cuales hay 53 sin entregar;  el 911 tira los enfermos en las emergencias de los hospitales, muchos de los cuales  no tienen ninguna o muy escasa capacidad de respuesta pues tienen 3 y 4 subvenciones atrasadas, empezando por la Maternidad La Altagracia; en la mayoría de los hospitales no hay sábanas.

Citaron el caso de las 506 camas del hospital Ricardo Limardo,  de Puerto Plata, donde  sólo 124 funcionan. No  hay aspiradoras ni tomógrafos en una ciudad en la que hay 4 puertos internacionales y un aeropuerto.

Afirmaron que hay un baño para 29 parturientas  en la Maternidad La Altagracia y hasta 4 ó 5 cinco niños  son metidos en una cuna, lo cual es parte de un balance de de carencia y deficiencias que el gobierno del presidente Medina pretende encubrir con publicidad engañosa y falsas informaciones.

Afirmaron que los procesos electorales y las tensiones que conllevan son parte del estatus quo político en que ha vivido el país desde que en 1961 empezamos a vivir en un sistema de democracia que ha sobrecargado a la población con una enorme y dilatada deuda social.

En esa deuda social que todos reconocemos, al sistema salud pública le ha tocado la mayor carga, caracterizada  por altas tasas de mortalidad materna e infantil  y por la presencia de enfermedades prevenibles  que no se corresponden con el nivel del desarrollo económico y social del país, ni la cobertura de los servicios de salud, ni con las potencialidades médicas de la sociedad.

La salud pública presenta un indignante balance de hospitales destartalados que son más bien almacenes de enfermos llenos de basura e insalubridad, arrabalizados, inseguros para el personal de salud y los pacientes.

Esa situación de carencias y deficiencias operativas demuestran que para los últimos gobiernos, y en especial el del presidente Danilo Medina,  la salud pública dejó de ser un bien social y un derecho, lo que resulta inaceptable si recordamos que el estado está obligado por ley a mantener la salud como un bien público, eficaz y gratuito.

Más de tres millones de dominicanos no tienen seguridad social, razón por la que la inversión en salud ya no puede esperar, y el 60-70% del gasto en salud proviene del bolsillo de la gente.

Faltan medicamentos y material gastable, de osteosíntesis, equipos, iluminación permanente y programa de mantenimiento en las instalaciones hospitalarias de la mayor parte del país.

Existe además un grave incremento de las enfermedades no transmisibles e infectocontagiosas, como la neumonía, malaria, diarreas, cólera, leptospirosis y el dengue que mató más de un centenar de dominicanos el año pasado y a más de 20 en lo que va de este nuevo año, a lo que se agrega ahora la amenaza del Zika.

Existe un serio déficit de recursos humanos como médicos, laboratoristas, camilleros, técnicos y enfermeras las cuales tienen un déficit que supera el número de 5,000. Sobre todo denunciamos las inequidades y la falta de humanización del sistema y del gobierno que lo dirige.

La respuesta del gobierno frente al balance de carencias y deficiencias en salud ha sido mostrar  la peor cara de la salud que ha tenido este país en los últimos 10-15 años,  manteniendo un modelo de atención caracterizado por un acceso inequitativo y la desprotección a los servicios básicos, que se ha reflejado duramente en las poblaciones más pobres y vulnerables, y que tiene mayor probabilidad de enfermar y morir.