El llamado de Mujica

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lLINCON LOPEZ

Por Lincoln López

Durante los últimos cinco años ha alcanzado notoriedad mundial el exgobernante de Uruguay, José Mujica que pasará a la historia por el presidente más humilde, porque impulsó medidas importantes de impacto local e internacional, pero muy especialmente por sus discursos  que suelen ser directos y sencillos, por medio de los cuales transmite sus ideas agudas…inteligentes…

Recientemente José Mujica expuso su pensamiento en la III Cumbre de la CELAC, con la presencia de los presidentes del hemisferio y días antes de entregar la presidencia, y en ese foro hizo un llamado a todas las naciones ante un grave problema que va arropando a la humanidad como una consecuencia del sistema hegemónico imperante que lo ha generado: el capitalismo. Lo expresa textualmente así:

“…un sistema como el capitalismo por la vastedad de lo que ha desatado en la historia de la humanidad, inequívocamente generador de una cultura. Esa cultura está en nosotros y entre nosotros. Tiene más peso que cualquier ejército, tiene más contundencia en el largo plazo que la potencialidad militar que puede tener cualquier nación”.

Es decir, el mismo sistema ha “desatado el motor de la multiplicación de la riqueza con su carga de desigualdades…que arrastra consigo la corrupción…de ahí a un problema más grave: la ética, para alcanzar un estadio llamado consumismo…”.

Tratándose de un exguerrillero, marxista y desde luego, ateo, uno estaría tentado a emitir un juicio a priori, y decir que la solución que propondría sería una batalla en el campo militar y en cualquiera de sus modalidades. No, nada de eso. Mujica no evoca etapas del “foquismo”. Su propuesta es dentro del sistema: La batalla cultural.

En mi país, pequeño país –dice- se venden 200 autos por día y la ciudad ya no da paso. ¿Y cuántas cosas precisamos más importantes que los autos? –y apunta- tendríamos que pagarles a nuestros profesores mucho más y tendríamos que becarlos para que vayan a estudiar al exterior. Pero no. Nuestra balanza de pagos se desangra y creo que esto les pasa a otros países de América Latina.

La cultura del consumismo es una realidad. La cultura puede ser liberación, como expresa el expresidente Mujica, pero puede ser también de sometimiento. “Queremos consumir como el mundo rico y estamos desesperados por consumir como el mundo rico, pero no nos hemos capitalizado y esta ecuación no la arregla ningún gobierno”.

La cultura de sometimiento o consumismo no comprende solamente las cosas materiales sino viene acompañada de una invasión llamada: la alta tecnología, proveniente del mundo capitalista, sin embargo, no la podemos ni debemos eludir, pero, si seguimos descuidándonos se impondrá sobre todos los elementos que componen nuestra identidad cultural hasta aplastarnos. Si seguimos ese camino, lo que vamos a cosechar, según José Mujica, no es democracia sino fanatismo.

En consecuencia el problema no tiene solución sencilla porque implica el fortalecimiento de nuestra identidad lingüística, social, conceptual, histórica…la cual se refleja en una cultura de sometimiento muy diferente a la esclavitud de otrora.

Finalmente este pensador y estadista singular concluye: “Esta batalla cultural, la más dura, la más difícil. Porque es mucho más fácil cambiar una realidad material que una realidad cultural. Es el desafío que tiene nuestra América hacia el porvenir”.