MAS SOBRE EL QUINTO PISO…Y NO EL DE ARJONA

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Por Edwin Espinal Hernández ©

Aunque en el proyecto original del Monumento a la Paz de Trujillo, su cuarto y quinto nivel serían destinados a un bar-restaurant (García Bonnelly, Juan Ulises “El Monumento a la Paz de Trujillo” en “Las obras públicas en la Era de Trujillo”, tomo 11, volumen I, colección “La Era de Trujillo – 25 años de historia dominicana”, Impresora Dominicana, Santo Domingo, 1955, p.208), el cuarto piso está ocupado en la actualidad por la gobernación del Monumento y la biblioteca Pedro Francisco Bonó, por lo que un proyecto de este tipo se vería limitado desde el punto de vista logístico. Sería cuesta arriba sacrificar tales espacios.

Por demás, la quinta planta del Monumento se abre a la ciudad a través de un balcón abierto que permite las visuales en 360 grados a la redonda, sin interrupción alguna, lo que la hace uno de sus puntos más atractivos. Un proyecto que limite el acceso del público a este lugar contradeciría el principio fundamental de la garantía de acceso de todos los dominicanos a las infraestructuras culturales, contenido en la Ley No.41-00. Y aunque instituciones y edificaciones culturales alrededor del mundo contienen restaurantes, librerías y otros puntos de reunión de un considerable de personas, el interior de la quinta planta del Monumento no es el de todo asimilable a ellos, por ser un espacio reducido y limitado en su centro por el fuste de la edificación, coronado exteriormente en su punto más alto por el Ángel de la Paz.

En definitiva, la explotación con un cambio de uso de la quinta planta del Monumento, ya sea por el propio Ministerio de Cultura o una persona moral o jurídica en virtud de un contrato de concesión, debe considerar elementos de orden práctico y disposiciones legales, para determinar su final viabilidad.